'The Lovely Bones', lirismo y fantasía


Cuatro años habían pasado desde que Peter Jackson rodara una revisión del clásico de los años 30 ‘King Kong’, que por aquel entonces puso de moda el Stop Motion. Y después de este tiempo en el que el realizador neocelandés estuvo produciendo cintas como ‘Distrito 9’ o escribiendo el guión para el díptico ‘El Hobbit’ que llevará a las pantallas Guillermo del Toro, nos encontramos con una obra muy personal, en la que este artesano da rienda suelta a su vasta imaginación proponiéndonos una peculiar historia sobre la muerte y el crecimiento personal; se trata de ‘The Lovely Bones’.

Este filme, basada en la novela homónima escrita por Alice Sebold, es una bonita historia que se torna melodramática por momentos y que proyecta un mundo celestial alternativo, todo ello edulcorado con una gran cantidad de azúcar que, sin lugar a dudas, fue la principal causa de que público y crítica la hayan hundido sin contemplaciones. No es que sea un entusiasta de los filmes mortales para los diabéticos, pero esta película tiene algo que me enganchó y me fascinó, aun a pesar de sus excesos y sus carencias.

‘The Lovely Bones’ cuenta la historia de Susie Salmon, una niña que es violada y asesinada, y desde su particular cielo nos va contando como se ve la vida desde un lugar que, aunque la cultura popular nos dice que es el súmmum del bienestar, dista mucho de serlo para alguien que está viendo como sus seres más queridos sucumben a causa de esa tan terrible ausencia. Saoirse Ronan, que todo sea dicho de paso, talento no le falta, fue la encargada de ponerse en la piel de esta muchacha, actriz que pudimos ver en ‘Expiación’ en el rol de Briony Tallis, cinta por la que consiguió una nominación a los Oscar, y que actualmente prepara otro largometraje con el mismo realizador de esta última, Joe Wright, en el que interpretará a Hanna, una niña asesina. Y fue esta adolescente la que consiguió conmoverme desde que se apagaron las luces, haciendo gala de su angelical y deslumbrante belleza y mostrando al mundo que, aunque tiene muchos aspectos por pulir, es posible que una actriz tan joven (cuenta solo 15 primaveras) sea convincente ante las cámaras. Su actuación sin embargo no estuvo libre de pequeños altibajos, y si bien al comienzo de la cinta no nos muestra todo su potencial, hacia el final se vuelve absolutamente hipnótica.


Los encargados de dar vida a los padres de la criatura, Mark Wahlberg y Rachel Weisz, están más que correctos, y aunque si es cierto que la protagonista de ‘Ágora’ no hizo la mejor actuación de su carrera, tampoco me atrevo a ser tan categórico como para decir que nunca lo hizo peor. Mark Wahlberg por otro lado me ha sorprendido muy gratamente, porque pese a que es un actor al que no tenía en mi pedestal, me está haciendo replantearme un par de cosas después de ver su actuación en 'Infiltrados' y en la cinta que nos ocupa. Su papel de padre atormentado, pese a parecer tópico, es un ejercicio de expresividad, carencia que muy frecuentemente se le achacó a este actor, y conforme avanza la película, es sobre su personaje sobre el que recae el que bajo la opinión del que esto escribe es el mayor logro del filme: el crecimiento personal. Ni que decir tiene que esta obra no pretende ser en ningún momento una cinta más con las que engrosar las tramas de búsqueda del malo y posterior encarcelamiento, aunque para no herir sensibilidades Peter Jackson se curó en salud tomando un par de medidas, que no voy a comentar para no hacer spoilers, pero que fueron el mayor error de la cinta y solamente están ahí por razones puramente comerciales y nada justificables desde el punto de vista del conjunto. No obstante, y pasando por alto esos tropiezos, la historia de cómo un padre se obsesiona y el amor hacia su hija le ciega hasta el punto de perder el norte, para luego comenzar a ver con la mirada de quien sabe que no todo es tan gris como se lo ha pintado el destino es digno de aplauso, y por ello este actor se merece mi reconocimiento.

De comer aparte hay que darle a Stanley Tucci, que está aquí presente creando uno de los roles clave, y que libre de todo histrión maneja un personaje difícil y lleno de matices, convenciendo desde su primera aparición en pantalla. Consigue que el recital de la cinta acerca del perdón y la liberación de espíritu sea más creíble que nunca, pues nos enseña un personaje con el que difícilmente podremos empatizar.


Ahora bien, la cinta padece de un gran mal, y no es otro que la redundancia. Aunque la fotografía, obra de Andrew Lesnie, que ya trabajó con el señor Jackson en la trilogía épica por excelencia, y que actualmente se encuentra mano a mano con M. Night Shyamalan en la esperadísima ‘The Last Airbender’, es una maravilla absoluta fuera de toda duda, el relato se ve entorpecido por demasiadas escenas que responden más al lucimiento que al ritmo, y por ello hay grandes pasajes oníricos con todo un despliegue de maravillosos planos y encuadres, pero cuyo máximo atractivo es exactamente ese, contemplar la belleza que este tándem fueron capaces de crear, pues la narración se ve enormemente entorpecida por estos excesos visuales. No hay un ritmo uniforme, y por culpa de ello la película puede caer en la monotonía.

Con todo ello, ‘The Lovely Bones’ es una cinta notable, altamente disfrutable si te dejas envolver por las imágenes evocadoras de Peter Jackson y abandonas toda esperanza de asistir a una narración clásica. Los interludios de Susie Salmon en su cielo son de esta manera un arma de doble filo, aportando un gran atractivo visual pero una torpeza narrativa rozando lo experimental, que como decía antes puede echar para atrás a un público que entró en la sala con ganas de ver lo que la campaña publicitaria prometía (un poco como le pasó a ‘El bosque’, del anteriormente citado M. Night Shyamalan), un thriller con toques sobrenaturales, pero que, aunque si tiene un par de ingredientes de thriller, no corresponde ni mucho menos a ese género. Le sobra algo de metraje y le falta algo más de cohesión, pero no dejo de pensar que cuando se encendieron de nuevo las luces aun estaba pensando en Susie Salmon.

P.D.: Siento este pequeño lapso de tiempo sin escribir, que vino por diferentes motivos. Volveré a retomar la regularidad.

2 comentarios:

i-chan | 6 de marzo de 2010, 15:43

Creo que eres de los pocos a los que les ha gustado esta película. No creo que la hayan vendido como un thriller sobrenatural, al menos a mí no me ha dado esa impresión, claro que yo ya conocía el material literario en el que se basa, entonces ya sabía de antemano de que iba la película. Yo creo que más bien la han intentado promocionar como una 'Criaturas celestiales 2', lo cual evidentemente también es un error. En todo caso, no cabe duda que muchas veces las reacciones negativas del público no se deben tanto a que la película sea mala en sí, sino a que esta no responda a las expectativas que éste se había formado previamente.

Curiosamente el ingrediente de esta película que más me atrae es Saoirse Ronan, que me parece una actriz muy prometedora. Peter Jackson no es un nombre que me atraiga a la sala de cine, ya que sólo dos películas suyas me han gustado: 'Criaturas celestiales' y, en menor grado, 'Agárrame esos fantasmas'. Sus primeras cintas gore están simpáticas, pero tampoco son nada del otro mundo y su trilogía del anillo me aburre sobremanera. 'King Kong' no la he visto, y aunque me interesa (nuevamente más por su reparto que por su realizador) es una película larguísima, lo que normalmente me echa un poco para atrás porque eso significa que voy a tener que fragmentar su visionado. Por otra parte, que el remake dure el doble que el original no me inspira mucha confianza.

En definitiva, que seguramente no me daré mucha prisa en ver este film, aunque antes o temprano acabaré haciéndolo.

Maid Marian | 10 de marzo de 2010, 2:54

A mí me defraudó profundamente.
Comienza muy bien: Saoirse Ronan (menudo nombrecito) es una adolescente angelical, Stanley Tucci borda su personaje de pedófilo, hay un amor truncado, un asesinato que felizmente tiene lugar fuera de cámara... Y luego se fastidia todo.

Las escenas celestiales no tienen pies ni cabeza. Sólo son imágenes de postal. No aportan nada. De las escenas de la familia sólo salvaría a Susan Sarandon.

Y la moraleja final en la voz de la niña es tontísima.

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