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Rodrigo Cortés: Los inicios (II)

En 1999 el director y productor mexicano Juan Carlos Rulfo —hijo del célebre escritor Juan Rulfo—, a través de su productora La Media Luna, pone en marcha una original iniciativa cinematográfica: diez jóvenes directores de su país son retados a rodar una película de un minuto de duración en un único plano secuencia disponiendo únicamente de una lata de 400 pies de película y medio día de rodaje. Puesto que la productora está situada en la calle del Calvario y el minuto de duración exigido está más cerca de lo “diminuto” que del corto, la iniciativa es bautizada como Diminutos del Calvario.

El 24 de octubre de 2000, coincidiendo con un especial dedicado al veterano realizador mexicano Arturo Ripstein, el programa Versión Española de La 2 emite como complemento los Diminutos del Calvario. La idea entusiasma tanto al equipo del programa que TVE, en colaboración con la productora Filmart, decide alentar la realización de una edición española de estos Diminutos. Para ello organizan un concurso de microguiones para historias de un minuto a rodar en un solo plano secuencia. Rodrigo Cortés es uno de los diez seleccionados —entre los cuales también se encuentran otros nombres hoy conocidos como Juan Antonio Bayona y Javier Rebollo—, contribuyendo con el segmento Dentro, protagonizado una vez más por Óscar Rodríguez. Se trata de una filmación de marcado corte experimental, en la que el salmantino demuestra que hacer un plano secuencia no implica necesariamente renunciar a los cortes de montaje, la multiplicidad de puntos de vista y el uso de diferentes texturas. Personalmente me recuerda bastante al estupendo arranque de Ojos de serpiente, de Brian De Palma.


En 2001, por iniciativa del realizador Javier Fesser, se celebra la primera edición del Notodofilmfest, un festival de cine que nace con la vocación de utilizar Internet como medio para descubrir y apoyar a los nuevos talentos, y darles mayor difusión de la que permiten los modos tradicionales de producción y distribución cinematográficas. Rodrigo participa en la segunda edición del concurso (2002) con el corto Los 150 metros de Callao, clasificándose como finalista al Premio del Jurado a la Mejor Película. Cortés coge una anécdota sencilla y cotidiana —el recorrido de un par de transeúntes por las calles de Madrid (atención al apellido de uno de ellos)— y le da un tratamiento de retransmisión deportiva, creando un efecto original e hilarante.


A finales del año 2003, por petición de Universal Music, realiza el segundo videoclip de su carrera, para el tema Travesura del músico de flamenco chill José Luis Encinas. De enérgico montaje y repleto de juegos de texturas, en esta ocasión sí que podemos reconocer el estilo de Cortés en cada fotograma. Lo más curioso es que el clip, que muestra al propio Encinas filmando las calles de Salamanca con un tomavistas súper 8, casi parece hecho más a la medida del propio realizador que a la del músico, pues nos remite a sus orígenes como cineasta autodidacta.


Llegados a este punto se hace necesario desmentir una falsedad que he visto repetida hasta la saciedad en cientos de artículos sobre el cineasta. Y es que se acostumbra a describir a Rodrigo como un realizador procedente del mundo del videoclip y de la publicidad, cuando lo cierto es que antes de dirigir su ópera prima el salmantino sólo había realizado dos videoclips —con cinco años de separación entre uno y otro— y ni un solo spot publicitario. Toda la labor publicitaria de Cortés es posterior a Concursante, y ni siquiera es especialmente numerosa. Una muestra de, hasta qué punto, el manejo superficial de determinados datos puede convertir a los medios de información en auténticos medios de desinformación. Y aunque fuera cierto que el salmantino tuviera esa larga experiencia en esos ámbitos profesionales, interpretar la estética videoclipera de sus films como un simple vicio heredado de una práctica profesional anterior denota una alarmante falta de capacidad analítica, en todo caso.

Durante todos estos años Rodrigo no sólo trabajará en sus propios cortometrajes, sino que también colaborará en los de su amigo Carlos Therón, en los que ejercerá las funciones de montador, supervisor de diálogos e intérprete. Pero sobre esta relación profundizaremos más en la próxima entrega de este monográfico.

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Rodrigo Cortés: Los inicios (I)

No es fácil rastrear los orígenes de Rodrigo Cortés Giráldez. Todas sus biografías lo señalan como gallego, y es cierto —la mala leche que tiñe cada cosa que se propone hacer da fe de ello—, aunque sólo por empeño de su madre. El señor Cortés y la señora Giráldez vivían en Madrid, pero pensaban que ser de la capital equivalía a no ser de ninguna parte, así que la señora Giráldez, natural de Pazos Hermos —un pequeño pueblo orensano «compuesto en su mayoría de gente apellidada Giráldez, y donde la endogamia entre las relaciones está haciendo estragos», tal como es descrito, en broma, por el narrador del falso documental 15 días—, decidió que su retoño también tenía que ser gallego y se marchó a su pueblo natal exclusivamente para dar a luz, y allí es donde nace el pequeño Rodrigo el 31 de mayo de 1973. Pero si le preguntáis de dónde es, él os responderá que de Salamanca, ciudad en la que ha vivido prácticamente toda su vida, durante tres décadas enteras, desde que tenía dos años hasta la preproducción de Concursante.

Ya desde pequeño se muestra como un niño muy precoz. Listo, inquieto, nervioso, vivo como pocos. Como el Cástor de 15 días. Y con un gran interés en el arte en general, sobre todo en el cine. En 1985 conoce a Óscar Rodríguez Martín, en quien Rodrigo encontrará un perfecto compañero de aventuras. A partir de entonces sus carreras artísticas estarán ligadas en una simbiótica colaboración de ideas. En 1989 —con tan sólo 16 años, y después de más de dos años en busca de financiación—, comienzan a trabajar juntos en el primer cortometraje de Rodrigo, El descomedido y espantoso caso del victimario de Salamanca, un homenaje mudo y en blanco y negro al cine de Chaplin y Buster Keaton, rodado durante los fines de semana con una vieja cámara de Súper 8. De este primer corto viene el nombre de la productora de Cortés, El victimario.

En esta misma época ambos entran a formar parte del Gran Café-Teatro de la Vega, modesta iniciativa vecinal que, con ilusión y entrega, pronto acaba convirtiéndose en el fenómeno más popular de la actividad escénica salmantina. Durante casi diez años, Rodrigo trabajará gozosamente en este atípico y descarado collage interdisciplinar de humor, música, danza e ilusionismo, escribiendo guiones delirantes, componiendo —dicen que toca el piano casi con la misma destreza con que dirige películas— y «actuando como el culo». A raíz de este café-teatro, Rodrigo, Óscar y Miguel Martín “Miguelón, forman un trío cómico al que bautizan como el célebre cuadro de Rubens, Las tres gracias. De ellos os dejo un desternillante número musical grabado en directo en el ya extinto Gran Teatro Bretón de Salamanca en 1999, en el que podéis ver a Cortés cantando al piano una canción de desamor un tanto peculiar.


Estas primeras experiencias teatrales tendrán gran influencia en el desarrollo de su carrera cinematográfica. Por una parte, el café-teatro será la cantera de la que saldrán muchos de los artistas que participarán en sus primeras filmaciones: Maribel Iglesias, Miguel Martín, Ángel González Quesada… Pero lo más importante es que sus proyectos cinematográficos heredarán el marcado carácter satírico de estas primeras representaciones escénicas; conociendo los orígenes cómicos de Cortés se entiende mucho mejor la omnipresencia del humor tanto en su obra como en su habla cotidiana. Sentido de la sátira que también parece haber heredado su hermano Roldán, investigador del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de Catalunya y uno de los responsables del hilarante proyecto amateur Tesis: el musical del cual posiblemente conozcáis su fragmento más célebre, ¡Me hago Doctor!, protagonizado por el propio Roldán.


A pesar del interés de Cortés por el séptimo arte, las dificultades para estudiar cinematografía en Salamanca hacen que se decante por Historia del Arte, carrera en la que básicamente sólo hay que estudiar en tres épocas del año, lo que le deja mucho tiempo libre para formarse como cineasta de manera completamente autodidacta. Los cines Van Dyck y la Filmoteca Regional de Castilla y León son las aulas en las que pasa miles de horas devorando película tras película; sus maestros son los mejores posibles: Keaton, Eisenstein, Hitchcock, Welles, Wilder, Kubrick, Rohmer, Allen, Coppola, Spielberg, Scorsese. Cortés se forja en la única escuela de cine válida para Quentin Tarantino, la del do it yourself. Al fin y al cabo, Comunicación Audiovisual sirve para aprender especialidades técnicas como sonido o iluminación, y ayuda a conocer gente y a hacer contactos, pero no se puede enseñar a nadie a ser Hitchcock. Si tienes interés, te fijas en cómo está montada una escena. La mejor manera de aprender a hacer cine es viendo cine.

En 1994, rueda su segundo Súper 8, también en blanco en negro y sin diálogos y con Óscar de protagonista: Siete escenas de la vida de un insecto, libremente inspirado en La metamorfosis, de Franz Kafka, influencia recurrente en la filmografía del salmantino. En 1996 se pasa a los 16 mm y rueda —tras comprender, por fin, que los títulos han de pronunciarse de una sola vez— Allegato, una pieza de animación con plastilina de dos minutos, con el David de Miguel Ángel como protagonista, y el discóbolo de Mirón y el pensador de Rodin como "artistas invitados". Se estrena en Tele 5 en las navidades de 1997.

A principios de 1998 es reclamado por Sogetel y Jabalina Records para rodar el videoclip de la canción Sick of you, del grupo salmantino Onion, para la película de Alejandro Amenábar Abre los ojos —es la que suena en la secuencia del accidente de coche—. La filmación, como es habitual en estos casos, mezcla imágenes del grupo y de la película. Se trata de un clip bastante clásico y atmosférico resuelto en muy pocos planos. Si bien se encuentra bastante alejado estilísticamente de sus trabajos posteriores, en él ya podemos detectar el uso de distintas texturas fotográficas para diferenciar lo que es “real” de lo que no lo es —en este caso, el sueño de Noriega—, recurso que será profusamente utilizado en su primer largometraje y, en menor medida, también en el segundo. Como curiosidad, también se puede decir que es la primera vez que Cortés monta imágenes de Chete Lera.


A raíz de esta filmación, Onion también participan en la banda sonora del siguiente cortometraje del director, Yul —rodado antes del vídeo para Abre los ojos, pero montado y sonorizado tras su conclusión—, historia de un inadaptado —«un cerebro en esencia bien armado pero con problemas de puntería», interpretado nuevamente por Rodríguez— con la que el realizador por fin da el salto a los 35 mm, no sin mucho esfuerzo y gracias a la ayuda de algún que otro crédito bancario —¡menos mal que aún no había rodado Concursante!—. Pero todos estos sacrificios se ven recompensados por la veintena de premios que el cortometraje obtiene de su paso por diversos festivales, entre ellos, el Universal Studios Award, que le brinda la oportunidad de realizar un máster intensivo de cine de dos semanas en los estudios Universal de Los Ángeles (Estados Unidos).

Pero es su siguiente trabajo el que le sitúa en el centro de todas las miradas como uno de los jóvenes realizadores más prometedores de este país: el mediometraje 15 días (2000), que en clave de falso documental nos narra la sorprendente historia de Cástor Vicente Zamacois —Óscar Rodríguez, una vez más—, «gran campeón intercontinental del escapismo educado» que logra vivir de manera extraordinariamente solvente durante más de dos décadas a pesar de no poseer ni una sola peseta. En él se pueden observar ya todos los rasgos identificativos del «estilo Cortés»: diálogos brillantes, montaje eléctrico, juegos de texturas, críticas al sistema y cantidades industriales de humor negro. Además de escribir y dirigir, Cortés monta, compone la banda sonora e interpreta un pequeño-pero-significante papelito. El cortometraje cosecha excelentes críticas, y consigue un total de 57 galardones en certámenes nacionales e internacionales, convirtiéndose en el más premiado de la historia del cine español hasta ese momento (1).



Seguiremos repasando los primeros trabajos de Cortés en el próximo artículo.

(1) Si no me equivoco, actualmente el récord lo tiene Alberto Ruíz Rojo, con su corto Diez minutos (2004), con más de 140 premios.

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Estudio: Rodrigo Cortés

Hace tres años y medio su ópera prima pasaba sin pena ni gloria por la cartelera española. Hoy, su segundo largometraje es estrenado simultáneamente en 4.000 salas de más de 40 países —la mitad de ellas en Estados Unidos—, algo inédito para una producción íntegramente española. Su nombre es Rodrigo Cortés y está destinado a convertirse en uno de los grandes nombres del cine español. Y tan convencidos estamos de ello que desde Positivando nos hemos propuesto realizar un monográfico dedicado al análisis de la breve-pero-intensa obra de este singular cineasta.

¿Se puede dedicar un estudio a un realizador que tiene en su haber tan sólo dos películas y un puñado de cortometrajes? Claro que sí. A mediados de los 90 ya existían numerosos ensayos dedicados a analizar pormenorizadamente la obra de Quentin Tarantino, cuando éste tan sólo había dirigido un mediometraje, un par de películas y escrito unos pocos guiones más. Análogo es el caso de Alejandro Amenábar, de quien ya se habían publicado unas cuantas monografías (1) cuando su filmografía todavía constaba únicamente de tres títulos. Y es que a veces un par de películas bastan para detectar a un futuro gran cineasta. ¿Acaso películas como Ciudadano Kane, El cuarto mandamiento, El diablo sobre ruedas y Tiburón no dejaban ya entrever los revolucionarios talentos que se encontraban tras ellas?

Un gran artista no necesita tener una gran producción a sus espaldas para ser merecedor de un estudio, puesto que sus obras suelen ser tan ricas que el simple análisis de una de ellas daría para rellenar páginas y páginas. Hay directores que, con dos o tres películas, ya han logrado aportar a la historia del cine mucho más que las filmografías enteras de muchos otros; ahí tienen el ejemplo de Terrence Malick. El arte es cuestión de calidad, no de cantidad.

También es cierto que no son pocos los casos de jóvenes artistas que, tras unos comienzos fulgurantes, ven cómo su talento se desinfla hasta acabar convertidos en una sombra de lo que algún día fueron. Aventurar que Rodrigo Cortés va a ser uno de los grandes del cine español es, sin duda, un riesgo. La vida puede dar muchas vueltas, y el que hoy es un creador arriesgado mañana puede acabar convertido en un mercenario que se gana el pan filmando mediocres telefilms de sobremesa. Pero creo que arriesgarse y salir en defensa de lo nuevo es una obligación moral del crítico, tal como explicaba el experto gastronómico Anton Ego en el célebre discurso final de Ratatouille:
«En muchos sentidos, el trabajo de un crítico es sencillo. Arriesgamos muy poco y sin embargo disfrutamos de una posición privilegiada sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su persona a nuestro juicio. Gozamos con las críticas negativas, que son fáciles de escribir y de leer. Sin embargo, la amarga verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en el gran orden de las cosas, un simple bocado de basura es más significativo que la crítica que lo califica de esa manera.

Pero hay ocasiones en que un crítico realmente arriesga algo, y esto ocurre en el descubrimiento y defensa de algo nuevo. El mundo es a menudo injusto con los nuevos talentos, las nuevas creaciones; lo nuevo necesita amigos.»
Muy poco mérito tiene decir que Hitchcock es un gran cineasta. A estas alturas, todo el mundo lo sabe. El mérito lo tuvieron François Truffaut y los cahieristas franceses, que lo supieron abrazar como maestro cuando en Estados Unidos apenas lo consideraban un hábil artesano. La reivindicación de los nuevos talentos me parece mucho más productiva que el culto indolente a las «vacas sagradas». Por eso encuentro mucho más estimulante dedicarle un monográfico a un cineasta que todavía se encuentra en el albor de su carrera que dedicárselo a maestros consagrados de la talla de Fritz Lang, Orson Welles o Stanley Kubrick —por poner sólo unos pocos ejemplos—, sobre los cuales ya existe una abundante bibliografía escrita por gente mucho más erudita, y a la que un servidor difícilmente podría aportar nada nuevo. Sobre Cortés, en cambio, se ha escrito muy poco, y a menudo de manera muy errónea o superficial, lo que hace aún más urgente un estudio detallado de su obra.

Los artistas evolucionan con el paso del tiempo y es posible que el Cortés de dentro de unos años poco se parezca al de hoy en día. Picasso comenzó su carrera pintando como los genios del Renacimiento para acabar su vida pintando como un niño. Es evidente que sólo después de la muerte de un creador se puede valorar con propiedad el conjunto de su obra, y es posible que dentro de unos pocos años las conclusiones de este estudio queden más que obsoletas. Sin embargo, creo que a menudo los primeros trabajos de un artista ya muestran indicios de su devenir ulterior. La obra de Picasso pasó por varias etapas radicalmente diferentes entre sí (período azul, período rosa, protocubismo, cubismo analítico, cubismo sintético), pero en todas ellas se reconoce a un mismo artista, una continuidad de discurso, de mirada. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el cine de Amenábar: a pesar de lo radicalmente diferentes que son entre sí dos películas como Tesis y Ágora en ambas se puede detectar una serie de constantes estéticas y temáticas que nos revelan que son obra de un mismo cineasta. Así pues, el interés de un estudio como el que aquí proponemos reside en identificar los rasgos estilísticos presentes de un artista para dentro de unos cuantos años echar la vista atrás y comprobar cuáles de ellos han permanecido constantes y cuáles, en cambio, han evolucionado.

En definitiva, el objetivo de este monográfico no es más que el de ofrecer un primer intento de aproximación a la figura de un cineasta que dará mucho de qué hablar en el futuro, estamos seguros. Acercamiento un tanto incompleto, todo hay que reconocerlo, dada la escasez de documentación disponible sobre el artista y la dificultad para acceder a sus primeros trabajos, que harán que el estudio carezca de todo el rigor que nos gustaría, pero que en cualquier caso nace con vocación de convertirse en el informe más completo sobre Cortés que se pueda encontrar en la red hasta el momento. Desde Positivando agradecemos cualquier aportación de los lectores que ayude a corregir y a completar la información publicada en este estudio.

(1) Alejandro Amenábar. Cine en las venas, de Antonio Sempere (Nuer, 2000); Cómo hacer cine 1: ‘Tesis’ de Alejandro Amenábar, de Cecilia Vera (Fundamentos, 2002); Amenábar, vocación de intriga, de Oti Rodríguez Marchante (Páginas de espuma, 2002); La pantalla especular: Una lectura metatextual del cine de Alejandro Amenábar, de Santiago Juan Navarro (Letras Peninsulares, 2003); Alejandro Amenábar, de María Asunción Gómez y Santiago Juan Navarro (Cinéastes, París, 2003); algunos de ellos incluso traducidos a varios idiomas.

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'Una feliz Navidad', Patxi Freytez también fue enterrado vivo


No, no es que me haya equivocado al mirar la fecha del calendario. Simplemente he pensado que el estreno de la imprescindible Enterrado —¡todos a verla al cine ya!— nos sirve como excusa perfecta para revisitar un corto de 2001 que tiene no pocas coincidencias argumentales y estéticas con el último film de Rodrigo Cortés. En ella, el guionista y realizador Julio Díez encerraba vivo en un ataúd a Patxi Freytez... con un mechero y un teléfono móvil. ¿Les suena? Dentro de ese ataúd, Freytez vivirá situaciones muy parecidas a las de Paul Conroy, aunque en un tono más humorístico y jocoso —aunque tampoco mucho más, Buried también tiene mucho de comedia negra—.

Algunos pensarán: ¿casualidad o plagio? Teniendo en cuenta que el abanico de vivencias que se pueden experimentar en el interior de un ataúd no es que sea especialmente amplio, tampoco debería extrañarnos que Julio Díez y Chris Sparling hayan imaginado situaciones parecidas. Y aún en caso de que Sparling conociera el corto de Díez —al fin y al cabo, está disponible en la red con subtítulos en inglés—, tampoco es que el español hubiera hecho algo que no se había hecho antes; el miedo a ser enterrado vivo es una fobia de lo más común que ya ha sido tratado en literatura, cine y televisión en numerosas ocasiones. Por otra parte, es evidente que no es lo mismo mantener a alguien enterrado durante 10 minutos que hacerlo durante 90, y además sin salir en ningún momento del ataúd. Pero ya veréis como si la película tiene éxito comercial, no tardarán en aparecer las típicas acusaciones de plagio reclamando su parte del pastel, y a los numerosos antecedentes me remito. Sea como sea, disfrutad del corto de Díez si aún no lo habéis visto, porque es el perfecto complemento del largometraje de Cortés para este fin de semana.

Nota: En el vídeo que encabeza el post están cortados la frase final del corto y los títulos de crédito. Podéis ver en corto completo en Google Videos, pero a bastante peor calidad.

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'Origen', final extendido

Aquellos que ya hayan visto 'Origen' sabrán que una de las cosas que más está dando que hablar de la película es su puñetero y juguetón plano final —con claras reminiscencias de 'Blade Runner', por cierto— que ha llevado a más de un espectador a cuestionarse la veracidad de todo lo que le ha sido contado en la misma. Lo cierto es que no recuerdo ninguna otra película en la que un simple corte a negro hubiera provocado tantas exclamaciones en una sala. Pues bien, aquí os traigo una versión extendida de dicho final. Huelga decir que si no habéis visto la película, ni se os ocurra reproducir el vídeo, ya que os estropeará el desenlace de la misma. Si ya la habéis visto, en cambio, no os perdáis el vídeo, uno de los más divertidos e hilarantes que he visto en mucho tiempo.


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Fiesta del cine 2010

Este fin de semana se celebra, por segundo año consecutivo, la Fiesta del cine, iniciativa destinada a fomentar la asistencia a las salas en una época en la que, tradicionalmente, los exámenes y la llegada del buen tiempo suelen provocar un importante descenso del número de asistentes. Tras el éxito de la edición del año pasado, de la que se beneficiaron unos 700.000 espectadores, este año no sólo se repite jugada sino que además se aprovecha para subsanar algunas de las deficiencias de la edición anterior. Y es que mientras el año pasado sólo había un día en el que se podía conseguir la acreditación y otros dos días para poder disfrutar de películas a 2 euros, en esta ocasión se ha ampliado considerablemente el plazo para adherirse a la promoción: 3 días para conseguir la acreditación y otros 3 días para poder disfrutar de cine a 2 euros la entrada.

La mecánica es muy simple. Los espectadores que acudan a cualquiera de las salas de cine adheridas a la promoción (322 en total) los días VIERNES 4, SABADO 5 y DOMINGO 6 DE JUNIO recibirán, por la compra de una entrada a precio normal, una acreditación con la que podrán acudir al cine, el LUNES 7, MARTES 8 Y MIERCOLES 9 DE JUNIO, tantas veces como quieran, a cualquier película de la cartelera por el precio único de 2€ por entrada, a excepción de las proyecciones en 3D, que podrán estar sujetas a suplementos adicionales. Más información en la web oficial.


Lo peor de esta iniciativa es que se haga en una época en la que no suelen abundar los estrenos apetecibles. Y mientras que el año pasado un servidor aprovechó la oferta para verse media docena de películas —por las cuales no hubiera pagado 7 euros, pero sí 2—, dudo que este año vuelva a hacer lo mismo porque la inmensa mayoría de películas en cartelera o bien ya las he visto o bien no me interesan lo más mínimo, ni siquiera para ver a tan bajo precio. Con todo, alguna película caerá fijo. Espero que el evento tenga tanto éxito o más que la pasada edición y que el próximo año se vuelva a repetir.


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Oscars 2010, hagan sus apuestas


Este pasado martes 2 de febrero la actriz Anne Hathaway dio a conocer al mundo las nominaciones de los premios de la Academia de Hollywood, que por primera vez en más de 60 años contará con 10 películas compitiendo por el soñado Oscar principal en lugar de 5.

Muy pocas sorpresas han caído este año, siendo tal vez lo más destacable la nominación de una película de animación, 'Up', a la categoría principal, algo que no es en absoluto usual. El gigante Pixar ve de esta manera su última creación inmiscuida en cinco categorías, la antes mencionada y la habitual mejor película de animación entre otras. 'Up', que todo sea dicho de paso, no me parece la gran obra maestra de este estudio ('Wall-E' me sigue pareciendo su obra cumbre), está en una situación privilegiada, que seguramente no habría podido ostentar de no haberse visto este año incrementado el numero de películas que optan al premio gordo, al igual que 'Distrito 9', que como todos sabemos pertenece a un genero, la ciencia-ficción, que esta en clara desventaja en cualquier entrega de premios.

Por otro lado, todo apunta a que este año la guerra se librará entre James Cameron y Kathryn Bigelow, ambos con 9 nominaciones para sus respectivas cintas (de las que podéis leer mi crítica aquí y aquí). Esta ex-pareja en la vida real tiene en esta ceremonia dos grandes películas compitiendo: la revolucionaria 'Avatar', de la que ya no debe quedar nadie en la Tierra que no la haya visto, y la antibélica 'En tierra hostil', que pese a su escasa recaudación entra pisando fuerte, como bien da fe el reciente reconocimiento que ha recibido su directora, el premio de la DGA (Gremio de Directores Americanos), que hace que por un lado o por otro la batalla vaya a ser encarnizada.

Sorprende también ver que este año el señor Clint Eastwood se haya quedado sin un hueco para su última cinta, 'Invictus'. Los señores de la Academia no consideraron que este biopic sobre Nelson Mandela estuviera a la altura de los demás filmes, aunque no se olvidaron de incluir al enorme Morgan Freeman en su categoría correspondiente.

Tampoco nos podemos olvidar de la nominación que obtuvo otra vez este año Penélope Cruz por su actuación en 'Nine', el musical que desde que se estrenó no ha visto más que penurias. Aun así, todo apunta a que esta estatuilla la recogerá Mo’nique por su papel en 'Precious', como ya hizo en los Globos de Oro.

Pero la lucha que servidor espera con más expectación es la que se llevará a cabo dentro de la categoría de mejor película de habla no inglesa, en la que compiten 'La cinta blanca' y 'El secreto de sus ojos', entre otras. Si fuera yo el que otorgara los premios, esta estatuilla se la daría de calle a Campanella por habernos regalado ese precioso drama, pero como no es así, mucho me temo que se alzará con la victoria el señor Michael Haneke, que desde que se estrenó su última película no ha hecho más que recoger premios y reconocimientos.


Aunque si tuviera que mencionar algo que me dolería, sería que Quentin Tarantino no se hiciera con el Oscar a mejor guión original y Christoph Waltz con el de mejor actor de reparto (categoría en este ultimo que ya mencione me parece injusta).

Y así, sin más dilación, os dejo con la lista completa de las nominaciones de esta 82ª edición de los Oscar de la Academia de Hollywood:


Mejor película

Mejor dirección

Mejor guión adaptado

Mejor guión original
Mejor actor principal

Mejor actor de reparto

Mejor actriz principal
Mejor actriz secundaria

Mejor película de animación
Mejor dirección artística
Mejor fotografía

Mejor diseño de vestuario

Mejor largometraje documental

Mejor corto documental
  • ‘China’s Unnatural Disaster: The Tears of Sichuan Province’, de Jon Alpert y Matthew O’Neill
  • ‘The Last Campaign of Governor Booth Gardner’, de Daniel Junge y Henry Ansbacher
  • ‘The Last Truck: Closing of a GM Plant’, de Steven Bognar y Julia Reichert
  • ‘Music by Prudence’, de Roger Ross Williams y Elinor Burkett
  • ‘Rabbit à la Berlin’, de Bartek Konopka y Anna Wydra

Mejor montaje

Mejor película de habla no inglesa

Mejor maquillaje

Mejor partitura musical

Mejor canción original

Mejor cortometraje de animación
  • ‘French Roast’, de Fabrice O. Joubert
  • ‘Granny O’Grimm’s Sleeping Beauty’, de Nicky Phelan y Darragh O’Connell
  • ‘The Lady and the Reaper’, de Javier Recio Gracia
  • ‘Logorama’, de Nicolas Schmerkin
  • ‘A Matter of Loaf and Death’, de Nick Park

Mejor cortometraje en imagen real
  • ‘The Door’, de Juanita Wilson y James Flynn
  • ‘Instead of Abracadabra’, de Patrik Eklund y Mathias Fjellström
  • ‘Kavi’, de Gregg Helvey
  • ‘Miracle Fish’, de Luke Doolan y Drew Bailey
  • ‘The New Tenants’, de Joachim Back y Tivi Magnusson

Mejor sonido
Mejor montaje de sonido

Mejores efectos visuales
  • ‘Avatar’, de Joe Letteri, Stephen Rosenbaum, Richard Baneham y Andrew R. Jones
  • ‘Distrito 9’, de Dan Kaufman, Peter Muyzers, Robert Habros y Matt Aitken
  • ‘Star Trek’, de Guyett, Russell Earl, Paul Kavanagh y Burt Dalton

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